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Encuentro con un Yaguareté en el Parque
Nacional Tortuguero
de Costa Rica
Todo
ocurrió en la temporada de anidación de las tortugas verdes
marinas, que va desde junio hasta noviembre, en el Parque Nacional
Tortuguero, Caribe norte de Costa Rica. Esta zona es una de las
mas lluviosas del país (6000-7000 mm/año) y contiene una selva
tropical lluviosa en excelente estado de conservación. Las playas
de Tortuguero reciben la mayor cantidad de tortugas marinas de
todo el Atlántico.
Yo participé de esto como Asistente
de Investigación Voluntario del Programa de Monitoreo 2001 para la
Caribbean Conservation Corporation (CCC). Estuve toda la temporada
de desove. Salíamos a patrullar la playa todas las noches, que es
el momento cuando las tortugas salen del mar para desovar entre 80
y 120 huevos. Todo este proceso toma alrededor de 2 horas.
Una noche íbamos patrullando la
playa, bajo la lluvia, mi compañera de USA y yo. Sólo nosotros. En
un momento veo, como a 100 mts. de nosotros, la silueta de una
tortuga (había algo de luna) a la mitad de la playa, mirando en
dirección al mar (aparentemente ya había terminado de desovar y se
iba al mar). Al ver esto, le digo a mi compañera que apuremos el
paso para poder trabajar sobre ella antes que se nos vaya
(marcaje, mediciones, conteo de huevos, ubicación del nido, etc.).
A medida que nos íbamos acercando,
yo esperaba que la tortuga estuviese cada vez mas cerca del
agua... pero no.
La lluvia cesa.
Cada vez estamos mas cerca y la
tortuga permanecía allí. Comencé a tener un mal presentimiento.
Cuando llegamos al lugar nos
encontramos con una escena escalofriante. Enciendo la linterna y
vemos que la tortuga tenía un corte neto de 10 cm. aprox. al
costado de la garganta, como de navaja, todavía estaba sangrando.
Vale aclarar que el tamaño promedio de las tortugas verdes es de
1,20 metros, sólo de caparazón.
Se me ocurre alumbrar la arena
circundante al cuerpo, y descubro las gigantescas huellas de un
jaguar.
Estaba lleno de huellas por todos
lados, pero lo mas intimidante para nosotros fue que las huellas
estaban impresas sobre la lluvia. Eso quería decir que el hecho
había ocurrido apenas unos minutos atrás. También concluimos que
el gran felino nos vió y por eso abandonó su cena, además de
descubrir huellas que mostraban que el animal salió corriendo
hacia la densa selva que precedía a la playa.
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Otras tortugas muertas por Jaguares en esa temporada.
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Sentíamos una sensación extraña,
inquietante, como si estuviésemos siendo observados, pero a pesar
de alumbrar en todas direcciones, no vimos nada. El excelente
camuflaje que poseen estos magníficos gatos funcionó. Decidimos
volver. Estábamos como a 2 Km. de la Estación Biológica y
contábamos con solo un radio y un par de linternas. Nos sentíamos
inseguros, a pesar de que no se hallan registrado casos de ataques
deliberados, pero...
A la mañana siguiente, la tortuga
no estaba. El comensal vino por "lo suyo" durante la noche y la
arrastró a la selva (mas de 100 Kg.), para poder comer en
paz, sin interrupciones! Nos quedamos con las ganas de verlo.
Hubiera sido una experiencia inolvidable.
Esa temporada del 2001, en una
longitud de 20 Km. de playa, el jaguar mató nada menos que 95
tortugas. La cifra mas alta hasta el momento para el Parque
Nacional, y estimo que seguirá creciendo... pero esa es otra
historia...
Germán Zapata
Ing. Agrónomo
Texto y fotos.
Muchas gracias a Germán Zapata de
Córdoba por
compartir con nosotros esta experiencia y las magníficas imágenes.
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