|
Por:
Pablo
G.
Perovic.
(Instituto
de
Biología
de
la
Altura,
Universidad
Nacional
de
Jujuy.
Avenida
Bolivia
1711,
(4600)
San
Salvador
de
Jujuy,
Jujuy,
Argentina);
Martín
Herrán.
(Grupo
Yaguareté,
Pasaje
la
Torre
1239
-
(4400)
Salta,
Argentina).
RESUMEN
Se
ha
estimado
la
distribución
original
del
jaguar
(Panthera
onca)
desde
el
sur
de
Estados
Unidos
hasta
el
sur
de
Argentina.
En
Sud
América
actualmente
ocupa
el
65%
del
área
de
distribución
original.
En
el
36%
de
ésta,
las
poblaciones
de
jaguar
se
encuentran
disminuidas.
En
el
noroeste
de
Argentina,
además
del
desarrollo
de
actividades
económicas
y
escasas
áreas
protegidas,
otro
factor
de
amenaza
es
la
caza
ejercida
por
los
ganaderos,
al
considerarlo
el
único
o
principal
factor
de
la
desaparición
de
ganado
bovino.
En
este
trabajo
se
actualiza
el
conocimiento
sobre
la
distribución
actual
del
jaguar
en
las
Provincias
de
Jujuy
y
Salta
(en
el
extremo
noroeste
de
Argentina),
y
se
discute
la
relación
entre
su
presencia
y
el
desarrollo
de
ganadería
extensiva.
Se
obtuvieron
196
registros
de
presencia
de
jaguar,
a
partir
de
1990
a
través
de
trabajos
de
campo
(n=119,
60.25%)
y
entrevistas
(n=77,
39.75%).
Estos
registros
se
clasificaron
como
i)
avistajes
de
jaguares
(en
el
21.42%
de
los
registros),
ii)
jaguares
cazados
(18.36%),
iii)
bovinos
depredados
(36.73%)
y
señales
(18.36%
huellas
y
fecas),
y
iv)
ataques
a
humanos
(5.10%).
Se
puede
considerar
que
la
distribución
del
jaguar
en
estas
provincias
se
encuentra
actualmente
entre
los
22º50'-25ºS
y
los
63º50'-65ºO.
El
93.58%
de
los
registros
corresponden
a
zonas
con
ganadería
extensiva.
Se
discute
la
posible
relación
entre
la
distribución
del
jaguar
y
el
desarrollo
de
la
ganadería
extensiva.
INTRODUCCIÓN
El
jaguar
(Panthera
onca)
se
distribuía
originalmente
desde
el
sur
de
los
Estados
Unidos
hasta
el
norte
de
la
Patagonia,
Argentina
(Guggisberg,
1975;
Brown,
1983).
Actualmente
está
extinto
o
en
peligro
en
vastas
regiones
donde
antiguamente
se
lo
encontraba
(Arra,
1974;
Thornback
y
Jenkins,
1982;
Brown,
1983;
Hoogesteijn
et
al.,
1986;
Koford,
1991;
Gonzáles
Fernández,
1992).
En
Sud
América
el
jaguar
ocupa
en
la
actualidad
el
62%
de
su
distribución
original
y
en
el
36%
de
estas
áreas
sus
poblaciones
están
disminuidas
(Swank
y
Teer,
1989).
En
Argentina
se
encontraba
desde
el
extremo
norte
hasta
la
costa
del
Río
Negro
(Carman,
1984).
Según
Lemhan-Nitsche
(1907),
alcanzaba
las
costas
del
Río
Colorado,
y
posiblemente
el
sur
de
la
Patagonia
(Azara,
1838;
Ambrosetti,
1894).
Cabrera
(1961)
establece
su
distribución
en
el
nordeste
de
Argentina
y
hasta
los
27º30’S.
En
las
dos
últimas
décadas
se
lo
encontraba
en
el
norte
y
este
de
Misiones,
oeste
de
Formosa,
noroeste
de
Chaco,
extremo
noreste
de
Santiago
del
Estero,
norte
y
este
de
Salta
y
posiblemente
en
el
extremo
sudeste
de
Jujuy
(Arra,
1974;
Olrog
y
Lucero,
1980;
Carman,
1984).
La
destrucción
de
su
hábitat
y
la
caza
parecen
ser
las
principales
causas
de
esta
situación
(Mares
y
Ojeda,
1982;
Quigley
y
Crawshaw,
1992)
y
además
las
poblaciones
están
insuficientemente
protegidas
en
el
presente
sistema
de
Parques
Nacionales
y
Reservas
de
Vida
Silvestre
en
América
Latina
(Quigley
y
Crawshaw,
1992;
Hoogesteijn
et
al.,
1993;
IUCN,
1996).
En
particular,
en
el
noroeste
de
Argentina
el
desarrollo
de
la
ganadería
extensiva
es
otro
factor
de
presión
sobre
las
poblaciones
de
jaguares.
Los
ganaderos
cazan
el
jaguar
por
considerarlo
como
el
único
depredador
de
bovinos
y
el
causante
de
toda
desaparición
de
animales,
subestimando
otras
causas
frecuentes
de
mortalidad
del
ganado
(Hoogesteijn
y
Mondolfi,
1992;
Hoogesteijn
et
al.,
1993).
El
objetivo
de
este
trabajo
es
actualizar
la
distribución
del
jaguar
en
las
provincias
de
Jujuy
y
Salta,
y
discutir
la
relación
entre
su
presencia
y
el
desarrollo
de
ganadería
extensiva.
METODOLOGÍA
El
trabajo
de
campo
y
las
entrevistas
se
realizaron
entre
1991-1995.
Se
realizaron
46
viajes
de
campo,
con
una
duración
de
entre
5
y
25
días,
relevando
114
localidades.
El
relevamiento
se
realizó
a
pie
y
a
caballo.
El
área
relevada
se
encontró
entre
los
22º00’-26º00’S
y
los
63º50’-65º00’O,
cubriendo
una
superficie
aproximada
de
110.000
Km
2
,
entre
los
250
y
los
4.000
m
s.n.m.,
extendiéndose
en
parte
por
las
provincias
fitogeográficas
de
Las
Yungas
y
el
Chaco
seco
(Cabrera
y
Willnik,
1980).
La
mayor
cantidad
de
registros
provino
de
observaciones
de
campo
propias
realizadas
en
las
provincias
de
Jujuy
y
Salta
entre
los
años
1991-1995
(n=119).
Se
complementó
la
información
a
través
de
entrevistas
a
pobladores
rurales,
cazadores,
naturalistas
e
investigadores
de
la
zona
(n=77).
Se
utilizaron
datos
posteriores
a
1990,
en
el
caso
de
las
entrevistas,
provenientes
de
informantes
confiables.
Se
consideraron
como
uno
solo
aquellos
registros
que
provenían
del
mismo
sitio
y
del
mismo
período.
Cada
registro
se
clasificó
como
i)
avistajes
de
jaguares,
ii)
ejemplares
cazados,
iii)
bovinos
depredados
o
señales
(fecas,
huellas
y
marcas)
y
iv)
ataques
a
humanos.
Los
registros
que
suministraban
información
para
varios
items,
se
tomaron
como
uno.
En
las
zonas
donde
se
registró
mas
de
un
tipo
de
registro
se
usó
solo
aquél
en
el
que
la
evidencia
era
directa,
manteniendo
un
orden
de
importancia
para
éstos:
avistaje
>
huella
>
presa
>
señal.
RESULTADOS
De
toda
la
información
recogida
(n=265)
se
descartaron
aquellos
datos
que
presentaban
algún
tipo
de
duda,
quedando
196
registros,
de
los
cuales
el
60.25%
y
el
39.75%
correspondieron
a
datos
de
campo
y
entrevistas
respectivamente.
Sobre196
registros
en
total
de
P.
onca,
el
21.42%
(n=42)
contenía
datos
de
avistajes,
el
18.36%
(n=36)
de
cazados,
el
36.73%
(n=72)
y
el
18.36%
(n=36)
de
bovinos
predados
y
huellas
y
señales
respectivamente.
Se
registraron
10
(5.10%)
ataques
a
humanos,
dos
de
ellos
fatales.
Tres
registros
(2
avistajes
y
1
cazado,
en
Acambuco
y
Macueta,
Prov.
de
Salta,
1993/4)
corresponden
a
ejemplares
«claros»
(posiblemente
albinos).
El
rango
latitudinal
observado
en
la
distribución
de
los
datos
obtenidos
en
las
provincias
de
Salta
y
Jujuy
se
encuentran
aproximadamente
entre
los
22º50’-25º00’S
y
los
63º50’-65º
00’O
(Fig.
1C).
Los
registros
fueron
encontrados
en
la
Provincia
Fitogeográfica
de
las
Yungas
(n=105,
76.08%),
en
todos
sus
pisos
y
en
ambas
provincias
políticas.
Se
acumularon
también
(n=147,
94.23%)
en
áreas
donde
existe
ganadería.
Los
registros
disminuyen
hacia
la
selva
pedemontana
de
Yungas
y
el
chaco,
donde
el
desarrollo
de
actividades
económicas
es
intensiva
o
semintensiva
(agricultura,
ganadería
y
la
explotación
forestal).
Se
encontraron
24
(12.24%)
registros
dentro
de
áreas
protegidas
(Parques
Nacionales
Calilegua,
Baritú,
y
Reserva
Provincial
Acambuco),
de
los
cuales
6
fueron
de
animales
cazados.
La
mayor
cantidad
de
registros
se
encontró
entre
las
isotermas
e
isoietas
de
16
a
22
ºC
y
300
a
1000
mm
anuales,
respectivamente.
Del
total
de
la
información
registrada,
aunque
no
en
el
área
de
estudio,
el
registro
más
austral
correspondió
a
la
localidad
de
Tintina
(Provincia
de
Santiago
del
Estero,
sobre
el
paralelo
27ºS
en
1993)
y
la
mayor
altitud
registrada
es
un
animal
cazado
en
la
localidad
de
Paraní
(Dpto.
Orán,
Prov.
de
Salta,
a
2473
m
s.n.m,
1994).
CONCLUSIONES
Y
DISCUSIÓN
De
acuerdo
a
la
información
recogida,
el
jaguar
aún
ocupa
toda
su
área
de
distribución
histórica
en
ambas
provincias.
No
obstante,
en
algunos
departamentos
(Ej.
La
Caldera,
Güemes,
Metán,
Anta,
etc.,
en
Salta
y
Valle
Grande,
Santa
Bárbara,
Tumbaya,
etc.,
en
Jujuy),
donde
antiguamente
era
frecuente
(Pobl.,
com.
pers.),
en
la
actualidad
su
presencia
es
solo
ocasional
y
esporádica.
Se
puede
inferir
que
la
superficie
actual
en
las
provincias
de
Jujuy
y
Salta,
donde
aún
se
encuentran
poblaciones
de
jaguar,
es
de
aproximadamente
87.000
km
2
.
Las
áreas
fuera
de
estos
límites
se
pueden
considerar
submuestreadas
durante
este
estudio
y
los
anteriores
(Cabrera,
1961;
Arra,
1974).
Otra
explicación
es
que
a
estos
individuos
se
los
podría
considerar
aislados
o
en
tránsito,
desde
o
hacia
zonas
con
mayor
densidad
poblacional,
ya
sea
por
falta
de
recursos
o
en
busca
de
otros
ejemplares.
El
área
mínima
para
que
subsista
una
población
es
del
orden
de
4.000
km
2
(Terborgh,
1974;
Quigley
y
Crawshaw,
1992)
aun
en
caso
de
sistemas
bien
conservados,
con
lo
que
las
posibilidades
de
conservación
en
estas
dos
provincias
serían
altas
en
cuanto
a
superficie
disponible.
La
concentración
de
registros
en
las
Yungas
desde
el
extremo
norte
de
Argentina
(límite
con
Bolivia)
hasta
los
24º30’S
podría
relacionarse
con
la
menor
fragmentación
del
hábitat
debido
al
escaso
desarrollo
económico
y
productivo
del
pastizal
de
altura,
bosque
y
selva
montana.
En
la
selva
pedemontana
y
el
chaco
el
relieve
suave
posibilita
el
acceso
y
desarrollo
de
actividades
agrícolas
y
forestales
intensivas,
y
se
encuentran
mucho
más
explotadas,
lo
que
podría
haber
acelerado
la
disminución
de
las
poblaciones
de
jaguar.
El
porcentaje
de
animales
cazados
sobre
el
total
de
los
datos
(18.36%)
sugeriría
que
existe
una
importante
remoción
de
individuos,
a
pesar
de
la
prohibición
de
caza,
incluso
dentro
de
áreas
protegidas.
Las
causas
por
las
que
se
lo
caza
están
estrechamente
relacionadas
con
la
depredación
que
el
jaguar
ejerce
sobre
el
ganado,
ya
que
todos
los
animales
(encontrados)
fueron
cazados
por
pobladores/ganaderos
de
la
zona
y
en
áreas
con
presencia
de
ganado.
Los
datos
aislados
de
cazadores
deportivos
y
de
trofeos
no
han
podido
ser
confirmados.
El
daño
producido
por
el
jaguar
sobre
la
ganadería
es
variable
de
acuerdo
a
la
región
y
al
estado
de
conservación
de
la
zona
(Perovic,
env.),
como
así
también
al
cuidado
y
estado
del
rodeo
(Hoogesteijn
et
al.,
1993).
Posiblemente,
el
jaguar
sea
capaz
de
seguir
el
desplazamiento
del
ganado
(obs.
pers.;
pobladores,
com.
pers),
con
el
consiguiente
incremento
del
daño
sobre
la
economía
local.
La
mayor
cantidad
de
registros
en
áreas
con
actividad
ganadera,
o
en
menor
escala
en
otras
con
explotación
forestal,
podría
deberse
a
la
facilidad
de
acceso
a
estas
zonas,
por
ser
más
frecuentadas
y
quedar
expuestas
con
mayor
facilidad
las
señales
del
jaguar;
aunque
no
habría
que
descartar
el
mayor
uso
de
estas
áreas
por
este
depredador,
al
ofrecer
éstas
recursos
de
fácil
acceso,
como
el
ganado,
y
al
ser
el
jaguar
un
depredador
oportunista
(Rabinowitz,
1986).
Se
puede
inferir
la
importancia
de
la
relación
entre
la
distribución
del
jaguar
y
la
ganadería
extensiva,
considerando
que
en
todas
las
áreas
con
ganadería
se
observaron
jaguares
y
que
el
95%
de
los
animales
cazados
fue
eliminado
por
ganaderos.
Sería
importante,
a
corto
plazo,
la
aplicación
de
políticas
o
normas
de
conservación
en
áreas
estratégicamente
ubicadas
y
de
alto
conflicto
(Ej:
Finca
San
Andrés,
Santiago,
Macueta,
etc.,
en
Salta;
y
Escaleras,
Normenta,
Maíz
Gordo,
etc.,
en
Jujuy),
que
incluyan
territorios
de
jaguares
o
zonas
frecuentemente
más
usadas
por
esta
especie
(Swank
y
Teer,
1989;
Quigley
y
Crawshaw,
1992).
Se
deberían
establecer
en
estas
áreas
políticas
tendientes
a
minimizar
el
conflicto
jaguar/ganado
mediante
un
seguimiento
y
control
del
conflicto
(Swank
y
Teer,
1989;
Quigley
y
Crawshaw,
1992;
Perovic
env.).
Ejemplos
de
éstas
pueden
ser:
recolectar
más
información
sobre
la
especie;
revalorizar
la
misma;
resarcir
a
los
damnificados
por
el
jaguar;
mejorar
el
manejo
del
ganado;
realizar
convenios
con
los
propietarios
de
la
tierra,
comunidades
aborígenes,
etc.
(Hoogesteijn
y
Mondolfi,
1992;
Quigley
y
Crawshaw,
1992;
IUCN,
1996).
Sumamente
importante
sería
la
aplicación
de
estas
políticas
en
áreas
cercanas
o
lindantes
con
zonas
protegidas,
lo
cual
sería
una
forma
de
extender
las
acciones
conservacionistas
de
los
Parques
Nacionales
hacia
afuera
de
las
áreas
protegidas.
El
desarrollo
de
estas
actividades
nos
brindaría
una
gran
oportunidad
para
la
conservación,
no
solo
de
esta
especie
sino
de
todas
las
que
cohabitan
el
área.
Un
plan
centrado
en
la
protección
de
una
especie,
como
un
gran
predador,
ofrecería
protección
para
el
“funcionamiento
de
un
gran
ecosistema”
(Soulé
y
Simberloff,
1986;
Belovsky,
1987).
AGRADECIMIENTOS
Los
fondos
de
este
trabajo
fueron
aportados
por
el
Consejo
de
Investigaciones-UNSa,
Instituto
de
Biología
de
la
Altura-UNJu,
Fundación
para
la
Conservación
de
las
Especies
y
el
Medio
Ambiente
(FUCEMA).
A
la
Delegación
Técnica
Regional
Noroeste-APN
por
el
apoyo
logístico
brindado.
A
S.
Caziani,
A.
Brown,
R.
Ojeda
y
P.
Marconi
por
sus
comentarios
y
correcciones.
También
a
todas
las
personas
y
pobladores
que
nos
brindaron
su
hospitalidad
y
conocimiento,
en
el
campo.
Se
agradecen
los
comentarios
y
sugerencias
hechas
por
revisores
anónimos.
LITERATURA
CITADA
AMBROSETTI,
J.B.
1894.
Notas
Biológicas.
Contribución
al
estudio
de
la
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1984.
Límite
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XIII(30):293-296.
GONZÁLEZ
FERNÁNDEZ,
A.J.
1992.
Frecuencia,
factores
predisponibles
de
la
depredación
de
ganado
bovino
y
equino
por
yaguares
y
pumas
en
los
llanos
de
los
Estados
de
Cojedes
y
Portugesa.
Maestría
en
Manejo
de
Fauna
Silvestre
y
Acuática.
Universidad
Nacional
Experimental
de
los
Llanos
Occidentales
“Ezequiel
Zampora”.
GUGGISBERG,
C.
1975.
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Book,
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